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junio 13th, 2013Número 2, Reseñasadmin 0 Comments
Estallidos genéricos

El cine actual, estallidos genéricos
de Jorge Ayala Blanco

por Lucía Miranda (SUAC, UNAM)

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El fenómeno cinematográfico entrega a sus espectadores cierto fantasma indeleble donde reposa la fisicidad del filme, sus imágenes, sonidos y sentidos: la experiencia audiovisual completa. La proyección de la película frente a las masas en total oscuridad penetra al público plano a plano para configurar lo que de ella se recuerde al abandonar la pantalla. Al plasmarse esta especie de huella, el flujo total de sensaciones que la película arraigue facultará al espectador para ejercer una opinión sobre la misma. Así cualquier persona puede hablar de la película tanto como desee. Sin embargo, el camino que lleva a la crítica cinematográfica a convertirse en algo más que un comentario, toma parte en decisiones políticas tanto más radicales cuanto mayor sea la devastación cultural e informativa de aquella región donde se mire, opine y reflexione sobre cine.

Las películas siguen ahí, en la necesidad de ser valoradas por “el vinagrillo crítico gourmet malgré tout experto hedonista” (p. 30) que nuevamente alzó la mano.

Antesala de un estallido

Recapitulando el tiempo de Fósforo, Villaurrutia, Revueltas, Huerta, Novo; incomodando el tiempo de Riera y Monsiváis; conviviendo el tiempo de Miquel, Bonfil, Aviña y Tsao; vigilando el tiempo de Tovar, Diezmartinez, García y Solórzano; permitiendo el tiempo de Estrada, Paxton, Aguilar, Alemán y sendos blogueros juveniles, el verbo nuclear, en la liberación simultánea de energía literaria, calórica, luminosa y sonora, concede al decano del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos, Jorge Ayala Blanco, su propio tiempo: estallando.

El autor de Falaces fenómenos fílmicos, A salto de imágenes, Juego de estructuras y, recientemente, El cine actual, verbos nucleares, hizo entrega del volumen El cine actual, estallidos genéricos, en su celebración quincuagenaria como crítico de cine. Se trata de la recopilación de aquellos artículos escritos por Ayala Blanco, publicados semanalmente en El Financiero, cuyas líneas abarcan la crítica de 350 títulos de la cinematografía mundial estrenados en México entre 2003 y 2010.

No era para menos que la llegada de los Estallidos genéricos a las librerías del país simularan el interés de la prensa mexicana. Durante su presentación en Cineteca Nacional en enero de este año, se dieron cita reporteros de distintas fuentes. A Ayala Blanco se le pudo ver acompañado de sus más cercanos colegas y algunos otros que esperaban el momento para saludar al maestro y obtener en un estrechar de manos la casi bendición del mayor cultor anti-institucional de la crítica fílmica en el país.

Es cierto que tras la presentación del nuevo integrante de la serie El cine actual, el boletín emitido por la Cineteca se viralizó de inmediato en distintos espacios informativos impresos y digitales. Varios medios se autoinvitaron a la fiesta, lograron cubrir “la nota”; en televisión algunas entrevistas al maestro ganaron brillo; otras salieron al quite con todo y torpeza de los entrevistadores. Jorge Ayalatollah, como le apodan sus alumnos en el cuec, tuvo buen humor y una respuesta sensible para cada espacio.

“En su más reciente libro, Jorge Ayala Blanco analiza el avance de la cinematografía mundial en una época en la que, a semejanza de otras, el género puro no se crea ni se destruye, simplemente se transforma” y ya. Como si tres líneas fueran suficientes para colocar la edición en la curiosidad del lector, el estudioso del cine o el snob de cafetería. No son necesarios mayores argumentos para dilucidar cómo y por qué el mismo Ayala Blanco considera al oficio de la crítica cinematográfica más un acto de resistencia al límite de la severa crisis cultural que azota a México.

El juego placentero de la libertad de expresión para el autor de El cine actual, estallidos genéricos se instala en observar con ojo escrutador la hibridación dentro del cine, cuestiona dónde clasificar genéricamente un filme y a partir de qué elementos, abona un ejercicio de contraste taxonómico entre géneros tradicionales y modernos, mejor aún, estima cómo se estructura cada género y cuáles son los detonadores que lo hacen estallar en cada película, señalando así sus propias cartografías.

El cine desobediente

Desvencijar máximas opresoras (y obsoletas) del tipo “el cine ha muerto” ha sido un proceso lleno de vitalidad para el cine; éste ha podido sobrevivir gracias a su comportamiento rebelde siempre en tendencia a la subversión; aquella capacidad de la obra fílmica para mutar en nuevas formas y lenguajes constituye también su radicalidad. Como anuncia en su prólogo, Estallidos genéricos se aventura a pensar qué papel puede jugar la subversión fílmica genérica en un mundo donde “las ideas mismas (establecidas o en apariencia revolucionarias/revolucionadas) de arte, rebeldía, desobediencia, herejía, revuelta y oposición decidida y violenta” parecen consumadas.

Estallidos genéricos no se queda conforme con rendir cuentas de los géneros polimorfos en su azar metonímico que futuramente volverán a sublevarse para exigir mutar en otro género dentro del cine. Tampoco se trata de una nutrida lista de películas de vanguardia, subterráneas, experimentales, raras o de difícil acceso para el público estándar que consume cine en el país. Va más allá: señala delicadamente el proceso de cada obra para concebirse como parte de un género a partir de sus elementos formales, semánticos y de contenido. Estallidos genéricos da múltiples ideas sobre cómo la historia del cine se las ha arreglado para no renunciar la sensual búsqueda de producción de sentido a través de las imágenes.

El intercambio epistolar entre críticos cinéfagos como Brenez, Martin y Rosenbaum, presentado en la discusión fílmica con el nombre de Movie Mutations  sirvió  para detectar y descubrir dónde se están produciendo las mutaciones que dan forma al cine de nuestros días. Las mutaciones del cine contemporáneo expresaron en su momento la libertad con que se estructura cada film y el poder revitalizador que cada cinta guarda en aras de transformarse y lograr su sobrevivencia. Estallidos genéricos considera de manera relevante aquellos teoremas y manifiesta sus propias aportaciones sobre los cambios en el hábito de la cinefilia.

En las posibilidades que la crítica cinematográfica tiene para configurarse, entre la revisión para diarios, revistas o periódicos, y el análisis en términos académicos que se aproxima a la teorización del cine, Estallidos genéricos encuentra mayor espacio de intervención en cada uno de sus detallados y mordaces ensayos, que develan la personalidad de Jorge Ayala Blanco como generoso hermeneuta y militante del cine en las antipodas del comentario a beneficio de las instituciones culturales, la posición que toma frente a los directores y sus obras.

El cine actual, estallidos genéricos revela su atracción por los fenómenos fílmicos más radicales, incluso si para obtener a tal adjetivo las películas transitaron a la errancia, a saberse marginales bajo las narrativas hegemónicas y optaron por perder sentido de la realidad subjetiva, crear sus propias dialécticas y dialogar consigo mismas. Es muy atento con aquella secuencia o plano dentro del filme en la cual la revolución del género comienza a estallar, a presentarse de primera mano. Por ejemplo, cómo una película de apocalipsis suicida se transforma en “cine terrorífico de naturaleza vegetal en rebeldía” (p. 37).

Sin proporcionar diagnósticos definitivos, Ayala Blanco provoca al lector a formular su propia versión genérica de la película, apuesta por encontrar aquellos momentos cinematográficos que fueron relevantes para romper, reconsiderar o desmenuzar los mitos sobre los cuales se erige el imaginario cotidiano. Cómo el cine encontró capacidad de revitalización extrapolando las figuras institucionales de la iglesia, la familia, el matrimonio, el placer y las relaciones sociales capitalistas. Elige en este tomo abogar por el caos y sale bien librado.

Las manifestaciones violentas del filme en la radicalización de su género son valoradas por la distancia con que se alejaron de los esquemas chantajistas de representación (p. 154), para entregar “moralejas subversivas e insurreccionales” (p. 213) donde aquellos protagonistas no se permiten perpetuar juegos de significación y en su constante mutación toman distancia respecto a sus contextos sociales, en un mecanismo de inversión que plantea nuevos espacios marginales en los confines de la moralidad.

Jorge Ayala Blanco propone un método deseducador, desprovisto de toda ilusión teológica, de carácter combativo e inconforme, visualiza transformaciones en las películas que se reelaboran a sí mismas “haciendo estallar al subgénero desde su núcleo, con todos sus intereses y alcances e incidentes mismos (p. 226).

Los recursos mentales de los personajes para radicalizarse y separarse del mundo hacia la anticivilización (p. 119) de los estallidos genéricos son ubicados por Jorge Ayala Blanco en cada filme para resolver cómo se sostienen emocionalmente los sujetos representados. El autor reinventa en el universo de la crítica cinematográfica un edén habitado por personajes sexoconfundidos, “criaturas tan atípicas y laceradas” (p. 216) que de manera radical avanzan a su revolucionaria condición de “incapacidad de relación humana” (p. 233), portando así una voz de denuncia sistémica y, por lo tanto, subversiva.

Otro espacio merece el universo de las mujeres y lo femenino bajo el lente de Ayala Blanco. Por qué llamaron su atención los personajes femeninos o feministas, aquellas mujeres que conscientemente configuraron procesos de emancipación de género “renunciando a la moral institucional o al cautiverio de sus mentalidades ancestrales” (p. 219). Una rebeldía que estallará en complicidad al darse la mano dos mujeres (p. 197) antes irreconciliables da cuenta de un crítico que se formula a sí mismo como hacker de lo sentimental (p. 17) rastreando detenidamente en cada filme las conductas de los personajes que vulnerarán sus estereotipos.

Un horizonte cambiante y absolutamente diversificado en estallidos genéricos hace perdurar en el imaginario del lector cierta obsesión por indagar en la genealogía del film, de modo que en la posteridad sea el público quien se atreva a formular nuevos estallidos, combinaciones propias, sustituciones históricas que intercambian un spagetti western por una paeya western.

Las estructuras del lenguaje cinematográfico, incluso aquéllas formuladas en el pasado, siempre esperan nuevas lecturas y significados. Estallidos genéricos es un puente, un despliegue de las partes de cada filme, acaso extenso mapa para descifrar cuántas partes tiene una película, en qué niveles semánticos están estructurados al pie de sus patrones y simetrías.

Por lo tanto El cine actual, estallidos genéricos enumera las películas cuya propuesta inicial atiende la pertenencia a un género exclusivo en la cuales su narrativa las hace saltar a otros; pero también revisa la películas en resistencia por hacer perdurar sus elementos fílmicos genéricos tal como fueron concedidos frente a las narrativas hegemónicas. El libro propone un inventario de los valores representados en contraste con “la búsqueda degradada de los valores auténticos que entusiasmaban a la mayoría de los ficcionistas del siglo xx”; aborda la historicidad de cada género para comprender a manera de “historia-choque” (p. 257) la fundación de nuevos géneros en el siglo xxi. Es decir, señala aquellos elementos cinematográficos novedosos que el público observaba históricamente repetidos en otras películas pero que ahora, en palabras de Ayala Blanco, no son lo que solían ser (p. 14). Así, por ejemplo, las películas de vampiros tradicionales se radicalizan hacia “el horror cofraternal” (p. 258), donde los ataúdes son tinas de baño.

Estallidos genéricos desenreda al cine contemporáneo y clasifica aquellas películas que reinventaron el género, aquéllas que se sublevaron y renunciaron a repetir los señalamientos que podrían hacerlas convencionales. Se habla así de la renuncia categórica a la institución del género en las muchas horas que continúa viviendo cada película al finalizar su función.

PrintJorge Ayala Blanco, El cine actual, estallidos genéricos, México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes / Cineteca Nacional, 2012.