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octubre 2nd, 2015Número 3, Reseñasadmin 0 Comments
El cortometraje: el arte de narrar, emocionar y significar

El cortometraje: el arte de narrar, emocionar y significar
de Annemarie Meier

por Isis Saavedra Luna (UAM-Xochimilco)

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Una de las aportaciones más valiosas del libro: El cortometraje: el arte de narrar, emocionar y significar, es la posibilidad de apreciar la síntesis de experiencia acumulada por varios años de la autora en la enseñanza, la reflexión teórica y la práctica del cortometraje. Annemarie Meier, nacida en Suiza y avecinada en México, llegó a la ciudad de Guadalajara en la década de los setenta y desde entonces colabora en diversas instituciones educativas como profesora a su vez que colabora en distintos medios de comunicación como periodista, crítica y promotora de cine.

El libro, producto de su práctica docente y de su trabajo en el quehacer cinematográfico, nos da un amplio panorama bibliográfico y hemerográfico sobre la práctica, teoría y el análisis del cortometraje; investigación y acopio que ha realizado en distintos países a lo largo de su vida; marco sumamente valioso que sitúa al lector en las diferentes perspectivas que han surgido en torno a él. Del mismo modo, los ejemplos de cortometrajes que expone y describe en cada uno de los capítulos, nos actualizan en las tendencias de los realizadores mexicanos de los últimos años, así como sus referencias a la cinematografía mundial nos dan la opción de ubicarlos y entenderlos dentro del lugar que ocupan en la historia del cine mundial; nombres como Charles Chaplin, Alfred Hitchcock, Jim Jarmush, entre otros, son alusiones que aparecen todo el tiempo. Es así, un libro para expertos, estudiantes interesados en la materia o aficionados que simplemente desean introducirse en el mundo del cortometraje.

El trabajo se divide en seis capítulos que nos llevan paso a paso desde la definición más básica del corto hasta sus usos y significados más complejos. Aborda también las nuevas tecnologías que han cambiado la forma de conocerlos y acercarnos a ellos. A través de este libro vamos entendiendo su proceso histórico y las razones por las que nos hemos acercado cada vez más, así como su importancia expresiva, diferente al largometraje. Al hablar del corto como expresión artística, menciona aspectos que tienen que ver con su exhibición en el mundo, pero también hace un balance de los festivales de Cortometraje en México realizados en las últimas décadas y la forma en que han adquirido reconocimiento y familiaridad con los espectadores, quienes aún cuando pueden estar interesados en ellos, les resulta complicado acceder por las dificultades de distribución y exhibición.

La esencia del corto, nos dice Annemarie Meier, es por un lado, la brevedad y la metáfora, el impacto emocional que una idea o un relato breve nos provoca en unos cuantos minutos; y por otro, la libertad creativa que permite con ayuda de la empatía y el suspenso con los que sorprende a los espectadores. Estar fuera de los parámetros de la industria da la posibilidad de que los cineastas que hacen cortos no tengan más compromiso que con ellos mismos, razón por la cual buscan llegar de manera directa a espectador, al que conocen y con el que se intenta crear una identificación. Las propias formas comerciales como los trailers, créditos de largometrajes, videoclips y los spots publicitarios son una prueba de ello. Cada una de estas formas es explicada y descrita por la autora desde el lugar que cada uno ocupa en la actual cultura visual, en los nuevos discursos audiovisuales y en su proceso de construcción de la película.

Las discusiones más importantes giran en torno a las propias características de cortometraje, es decir: lo que lo “define” como tal. En la mesa de debate se ponen elementos como la duración, las formas expresivas que se han utilizado para su creación, la selección de temas, el uso del plano-secuencia como recurso de exploración, la reducción de los recursos fílmicos y materiales, la presencia de la perspectiva femenina que sólo después de los años setenta se consideró a un nivel teórico y algo fundamental: las historias y los temas que son representaciones libres y creativas de la sociedad que los produce, que están permeados de preocupaciones, dudas, discernimientos y formas de ver el mundo y de emocionarlo.

Los ejemplos hablan de las preferencias de Meier, de lo que la ha motivado y le ha parecido significativo; al igual que sus análisis son una forma de conocer su propio proceso de reflexión. El primer capítulo lo comienza diciendo: “Uno de mis cortometrajes preferidos es Surprise!.” En él, y en otros que tratará más adelante, se verán problemas como la individualización de la sociedad, la complejidad de las relaciones humanas, los conflictos en las relaciones de pareja, pero también las alternativas que los seres humanos generan. En ese primer caso desmenuza varios de los planos y gracias a él, sabemos lo que nos podemos esperar en el resto del libro. Los cortos son el punto de partida para explicar lo que se propone y hablar de la complejidad y de la especificidad de estos materiales que va mucho más allá del formato y la duración.

Respecto a la bibliografía, la autora, además de referirla, sintetiza las ideas más importantes de quienes han profundizado en el tema y los que pone a discutir: investigadores, teóricos, críticos y cineastas de diferentes latitudes. Y concluye, por supuesto, desde su propio criterio, esté o no de acuerdo el lector, con la ventaja que ya tuvo frente a sí, una síntesis muy clara de los debates y los puntos a considerar. Algunos de ellos tienen que ver con la estructura dramática, la relación con el cuento, el desarrollo de un lenguaje autónomo, la relación con las otras formas cinematográficas, con las categorías del propio corto, etc. En todo ello, no deja de dar su propia propuesta, así como de dejar abierta la puerta para que cada quien construya la suya.

La parte metodológica es importante porque da pautas para trabajar y realizar cortos mostrando lo que los especialistas han propuesto desde su propio trabajo. En su propuesta, por su parte, se presentan cada uno de los aspectos a considerar así como las estrategias y tácticas discursivas a las que deben recurrir. Una de sus deducciones en este punto es: “Llegué a la conclusión de que las estrategias de reducción, la economía de medios y la orientación hacia un desenlace sorpresivo y significativo, forman parte de la especial manera de narrar el cortometraje en el que se funde la forma con el contenido”.

Lo que sigue después va a fundamentar esta conclusión y otras parecidas que nos formula a lo largo de su trabajo. Para ello juega con todos los elementos, además de los ya mencionados, le da especial importancia al silencio, a la música, a los ruidos, es decir: a la banda sonora.

Finalmente en el último capítulo explora el cortometraje en el proceso educativo, en él sintetiza su propio desarrollo en la docencia así como las ventajas y desventajas de trabajar con el corto en el salón de clase. Da ideas y comenta lo que le ha funcionado y no, al mismo tiempo que expone sus propios modelos y ejercicios. Por ello se puede decir que es un libro ampliamente recomendable y útil para diferentes tipos de lectores; introduce al tema, pero también da herramientas a los expertos y los actualiza; tanto con la bibliografía, de la que ya se comentó, como también con la filmografía y el listado de materiales de internet que generosamente nos proporciona al final de su libro.

MeierAnnemarie Meier, El cortometraje: el arte de narrar, emocionar y significar,
México, Universidad Autónoma Metropolitana, México, 2013.