Revista Montajes » Blog Archive » Las ciencias en el cine

plecarevistam

octubre 3rd, 2015Número 3, Reseñasadmin 0 Comments
Las ciencias en el cine

Las ciencias en el cine
de Julio Cuevas Romo (coord.)

por Jonatan Gamboa (UAM-Iztapalapa)
y Andrea Méndez Aguiñaga (UASLP)

Descargar PDF

El cine es uno de los más populares medios de producción narrativa hoy en día, ha logrado reunir en su repertorio de un poco más de un siglo, obras que tocan casi todos los temas que otras artes han tocado a lo largo de milenios. La ciencia como tema, como pretexto, e incluso como personaje y como ambiente en las obras fílmicas, aparece reiteradamente en muchas de ellas y es por eso que se vuelve necesaria una dialéctica desde las ciencias para cerrar el circuito comunicativo entre estas dos disciplinas humanas.

Las ciencias en el cine: discursos, representaciones e imaginarios es una obra colectiva realizada por académicos de diferentes áreas de las ciencias sociales, coordinada por Julio Cuevas Romo, que nos presenta diferentes análisis discursivos sobre películas y documentales, la mayoría de ellos producidos en Hollywood y todos de producción reciente, sobre cómo la ciencia, como concepto, aparece en las tramas y en los discursos de estas obras, así como la forma en la que los métodos científicos sirven a la producción discursiva de diferentes géneros cinematográficos.

El texto “Representación del poder y la ética en El señor de los Anillos” de Alejandro Rosillo nos presenta un análisis sobre el poder y cómo es representado a través de los personajes descritos por J. R. R. Tolkien en la trilogía del Señor de los Anillos y cuyas historias se entrelazan por un elemento representativo del poder: el Anillo Único. Rosillo nos dice que a pesar de que el Anillo es la representación del poder, no incluye en esa representación significantes axiológicos, pues los valores éticos y morales del bien y del mal son representados en la película por sus personajes.

El artículo discurre sobre la representación del poder en el Anillo, pero finalmente nos dice que en la historia se evidencia que el deseo o la posesión del poder lleva a la corrupción, pues en la trilogía fílmica el Anillo Único corrompe necesariamente a todo aquél que lo posee, sin importar sus deseos o motivaciones, es decir el poder es comprendido desde la praxis hacia la construcción ética: “[…] el ser humano busca justificar sus actos a través de sus resultados, y entonces el poder necesariamente comienza a generar las instituciones, las ideologías y los mecanismos […]”

Finalmente el autor nos dice que el verdadero triunfo sobre ese poder corruptor, desde la obra de Tolkien, es la búsqueda de la justicia y la bondad sin la pretensión del poder, es decir, la búsqueda del bien colectivo es el camino alternativo a la búsqueda del poder en sí, porque su obtención no es la victoria, como sí lo es la voluntad, o en palabras de la elfa Galadriel: “Incluso la persona más insignificante puede cambiar el curso del futuro”.

El coordinador de la obra nos presenta el texto “La ciencia, la tecnología y el rol de los científicos en el discurso político de Los Vengadores” en donde nos muestra el incesante discurso político y militar manejado por el gobierno de los Estados Unidos a través de los superhéroes que aparecen en las diferentes películas sobre los personajes que conforman el grupo llamado “Los Vengadores” creados por Detective Comics (DC) y Marvel Comics. El autor expone al patriotismo como argumento en el que se basa la acción de los personajes y la reafirmación de la identidad nacional, haciendo un recorrido histórico y simbólico de algunos de los primeros superhéroes como Superman y Batman en la década de los treinta y cuarenta, hasta la conformación del grupo “Los Vengadores”. En los filmes recientes que recuperan estos personajes, la ciencia aparece como parte de las descripciones que se hacen del superhéroe y del enemigo, pues cada uno actúa bajo una razón que justifica su existencia y su función, que partirá siempre del dominio sobre la tecnología y el conocimiento científico.

En el texto de Georgina Sánchez “Hadas, Brujas o Bellas: Arquetipos de inteligencia femenina para la infancia contemporánea”, el análisis parte de retomar los cuentos de hadas tradicionales, mismos que entiende como una herramienta pedagógica para padres y educadores que es esencial en el aprendizaje en etapas tempranas del desarrollo humano. Sánchez, hace mención de algunas producciones cinematográficas que ridiculizan las historias de hadas y menosprecian el factor mágico o de fantasía, que es clave en el proceso del pensamiento y que mantiene la capacidad de asombro a lo largo de la vida. Por otra parte, la autora introduce de una forma breve la relevancia de la teoría de género para clarificar aspectos sobre la visión androcéntrica de la ciencia y de cómo la representación general de un científico se traduce en pensar a la ciencia desde las “ciencias duras”.

Sánchez reconoce que “Si bien el género como paradigma epistémico no es la panacea para el análisis y solución de las problemáticas humanas, sí es un enfoque que permite ampliar el gran angular de la realidad”. Así la autora expone cinco producciones cinematográ- ficas de Disney, para conocer la forma arquetípica de la feminidad que se construye a partir de las conocidas “Princesas Disney”; el papel de la mujer se representa bajo la forma en que se enaltecen “virtudes” de belleza, sencillez y abnegación de las protagonistas que siempre estarán dedicadas al quehacer doméstico, y a la aparición de un príncipe que introduzca un giro a sus vidas. Finalmente, Sánchez plantea la constante de la encarnación de la ciencia a través de las brujas como portadoras del conocimiento científico que se genera a partir del uso de la magia y el manejo de la alquimia.

En el texto, “La muerte y el duelo en el cine mexicano reciente” de Aleksandra Jablonska, se plantea el fenómeno de la muerte como un acto de memoria en el cine mexicano contemporáneo, es decir, es un elemento que aparece entre quienes no la viven pero la sufren a través de los procesos de globalización y la constante violencia en el país que deja miles de muertos cada año en el caso de Juárez y en el fenómeno de la migración. La autora hace una comparación del cine mexicano con el cine hollywoodense, pues en el segundo, la muerte aparece como un elemento explícito que se explota y no se teme mostrar entre sus personajes; el cine mexicano (tratando los dos fenómenos anteriormente mencionados), prefiere mostrar la muerte y el duelo por medio del recuerdo de quienes han perdido, de quienes no encuentran, de quienes no olvidan.

Los feminicidios en Ciudad Juárez, que se agudizaron desde la década de los noventa, tuvieron su representación en la pantalla grande a partir del año 2001 con documentales y cintas que trataban principalmente de presentar el dolor y la búsqueda de las familias de las personas muertas o desaparecidas, y no de centrarse en los hechos violentos, pues Jablonska plantea todavía como un tabú la representación de la muerte violenta en el cine mexicano actual. Así, la autora explica que “Los cineastas prefieren un lenguaje indirecto, simbólico que hace sentir la presencia de la muerte, evitando confrontar al espectador con la crudeza de las imágenes”.

En el texto “De los robots de Asimov al Frankenstein de Hollywood”, Sandra González, Rebeca Pérez y Julio Cuevas, nos presentan una reflexión sobre la relación entre la obra narrativa Yo Robot de Isaac Asimov y la película homónima. El texto primero presenta una análisis de la obra de Asimov y luego una crítica de cómo la adaptación cinematográfica considera en su trama a la ciencia como elemento narrativo, así como una reflexión del papel del personaje fantástico en ésta y otras obras cinematográficas hollywoodenses. Hay que apuntar que este ensayo deja al lector varias deudas: la primera es que en el título, la parte que referencia a Frankenstein sólo es un motivo para nombrar al personaje de Shelley como la creación humana que se vuelve monstruosa, pero no desarrolla una crítica amplia y la segunda deuda es que a lo largo del texto, los autores refieren el libro de Asimov Yo Robot de 1950 como una novela, aunque en realidad se trata de una serie de cuentos hilados a través de “las tres leyes de la robótica”, pero no se vinculan en una sola línea narrativa como ocurre en una novela.

Pese a lo anterior, el aporte de este texto es una crítica puntual de cómo la adaptación cinematográfica no es tal, ya que no presenta fielmente el papel ético de la creación robótica y la ciencia como motivo articulador en la trama de la historia, tal como lo hace Asimov, tanto en la serie de “La fundación” como en el ciclo de obras conocido como “Ciclo Baley-Robots”, sino que estos tópicos se presentan en la película como un simple medio para mostrar una deshumanización en los personajes fantásticos. Es bien sabido que el vínculo entre las reflexiones metafísicas, espirituales y las tecnologías humanas están presentes en buena parte de la narrativa fantástica de ciencia ficción, incluida la de Asimov, y los autores de este texto hacen una buena reflexión sobre este vínculo perdido en la versión cinematográfica.

Una muestra de esta relación simbólica de la obra de Asimov lo encontramos en el cuento “La última pregunta” (publicado originalmente en 1956 en la revista Science Fiction Quartely) en donde a una inteligencia artificial llamada Multivac, convida en una consciencia llamada AC, logra reunir todos los conocimientos, por lo que se le formula una y otra vez la pregunta de si es posible revertir la entropía en el Universo y cuando éste está por terminarse, contraído en tiempo y espacio, y reunida toda la existencia en un solo punto ínfimo, la contesta diciendo: “¡Hágase la Luz! Y la luz se hizo…”

Esta obra colectiva termina con el texto “Formas y dispositivos fílmicos de la memoria en El lugar más pequeño” de Ramón Mejía. Este texto hace un muy interesante análisis de cómo una metodología científica se aplica en un producto cinematográfico y nos muestra una relación mucho más intrínseca entre los mecanismos conceptuales en la preservación de la memoria desde la ciencia social y la forma en la que estos mecanismos funcionan en el documental mexicano El lugar más pequeño de Tatiana Huezo. Mejía nos dice que el mecanismo de selección de la memoria aparece en la construcción de algunos discursos del documental, como el caso del analizado aquí, en el que la historia conforma un todo como realidad y el tiempo del relato que transcurre es el tiempo en sí, porque el relato construye un tiempo que le es propio. Sin embargo, en el relato histórico y en el del documental el tiempo que transcurre no le es propio y por ello debe construirse un propio tiempo que ayude a explicar ese tiempo ontológico que para la ficción está dado, es decir, la ciencia histórica y el documental cinematográfico, construyen un tiempo epistemológico.

En esta construcción heurística, la memoria se convierte también en un elemento constructor de identidad social, es decir, estos discursos construyen una “memoria colectiva”, o por lo menos ocurre así, nos dice el autor, en El lugar más pequeño, gracias a los mecanismos y dispositivos cinematográficos utilizados en este documental. “El documental no rehúye mostrar el dispositivo fílmico, recordándonos que esto es sólo eso, un filme con la intención no de recrear la realidad, sino de mostrarnos el proceso de rememoración, la experiencia subjetiva de la memoria”.

En suma, el hilo conductor de este libro es el análisis semiótico de las representaciones e imaginarios que podemos encontrar en las obras fílmicas sobre la ciencia como elemento articulador de las diégesis discursivas, es decir, nos permite comprender con nuevas miradas la cinematografía referida desde la axiología de las ciencias como tema y como motivo del discurso narrativo en diferentes obras cinematográficas y, en algunos casos, también como herramienta de construcción diegética de las obras fílmicas a través de la reproducción de métodos científicos en la producción de los filmes. Cada texto desde alguna posición epistémica y con su visión puesta sobre diferentes películas y documentales, todos recientes, todos (o casi todos) cercanos al público masivo, nos muestra visiones accesibles para múltiples lectores, pues no se trata de una obra del experto en cine para sus pares, sino del científico social para el público gustoso del cine, por lo que es una obra de divulgación que un amplio público puede entender y disfrutar.

libroJulio Cuevas Romo (coord.), Las ciencias en el cine: discursos, representaciones e imaginarios, Aguascalientes, Centro de Estudios Jurídicos y Sociales Mispat/ Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, Universidad Autónoma de San Luis Potosí y Educación para las Ciencias en Chiapas, 2012.