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junio 13th, 2013Número 2, Reseñasadmin 0 Comments
Luces, cámara, acción

Luces, cámara, acción. Cinefotógrafos del cine mexicano 1931–2011
de Elisa Lozano y Hugo Lara

por José Luis Ortega Torres (Cineteca Nacional)

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La manera en que tradicionalmente se ha estudiado la historia del cine mexicano parte por lo regular de la vida y obra de los realizadores convencionalmente considerados como “consagrados” (subjetividades que han provocado que a la fecha existan cientos de directores aún ignorados y que merecen, y deben, ser revalorados por nuevos ojos) o de las icónicas estrellas que conforman el ecléctico universo de nuestra industria, como si quien grita “¡Acción” y el que pone el rostro a cuadro fueran las únicas voces autorizadas como cronistas.

Si bien es cierto que en los últimos años se ha comenzado a ejercitar la escritura de análisis de obras específicas, estudios estéticos o filosóficos por parte de investigadores emergentes, pocos son lo que se dedican a la investigación profunda de alguna de las ramas técnicas que conformar la maquinaria, propiamente dicha, de la realización cinematográfica, como es el caso de la cinefotografía, arte en sí mismo elevado a la categoría de piedra angular del séptimo arte.

El manejo de la luz y los espacios filtrados antes que por la lente del cinematógrafo, por el ojo del director de fotografía, brinda a la obra fílmica la razón de ser en la pantalla. Es la representación gráfica extraída de la mente del realizador a partir de la lectura de una historia que ya ha sido guionizada y que se convertirá en la primera lectura del espectador: le gusta, o no, lo que está observando.

En México, la cinefotografía ha sido, tradicionalmente, una de las ramas más apreciadas dentro y fuera de nuestras fronteras. Fuertemente abrazada de una tradición pictórica que igualmente ha trascendido a nuestra geografía, el ejercicio de la fotografía en movimiento ha visto florecer obras de importancia equiparable a la de autores tan importantes como Buñuel, Fernández o Gavaldón, por citar sólo tres nombres cuya obra es un ejemplo de concepto sólido y único en la realización, donde la dirección de fotografía siempre jugó una rol particularmente destacado.

Pocos han sido, hasta el día de hoy, los textos serios y profundos que estudian a la cinefotografía mexicana como la pieza clave de nuestra historia audiovisual que realmente es. De esta forma el amplio volumen Luces, cámara, acción. Cinefotógrafos del cine mexicano 1931–2011, se convierte, de inmediato, en un texto llamado a ser cita obligada en las futuras bibliografías que conjunten las fuentes serias para el estudio del cine mexicano. La razón es simple: es un recorrido por los ochenta años del cine sonoro mexicano, es decir, desde que este oficio se industrializó en nuestro país, desde la trinchera de los que están detrás de la lente, como testigos, a veces mudos, pero singularmente dotados para la creación artística.

Estructurado como una amplia monografía del tema, el libro se estructura en dos partes, la primera de ellas es el completo texto de investigación escrito a cuatro manos por los investigadores Elisa Lozano y Hugo Lara Chávez, “La cinefotografía en México, un panorama histórico”, que recorre a través de varios subapartados las distintas tendencias fotográficas que se han hecho presentes a lo largo del desarrollo industrial del cine mexicano, echando luz sobre las distintas tendencias que se han plasmado en nuestras pantallas, como fue el caso del ruso Eduard Tissé, quien junto con Eisenstein sembró las bases de una estética nacional indigenista y estoica a inicios de la década de 1930 –aunque ninguno de los dos la viera concluida–, y que una década después se convertiría en el sello característico del tándem Emilio Fernández-Gabriel Figueroa.

Sirva el ejemplo anterior para demostrar la enorme valía de un texto que se dedica de manera íntegra a desenmarañar la compleja red de nombres, momentos, estilos y filmes que conforman el oficio del manejo de la luz en el cine. De esta manera, cada uno de los apartados se dedican a una época específica: “Encuadre” a los primeros años de la industria, los treinta, donde surgen además de Tissé nombres como los de Alex Phillips padre o el de los hermanos Gilberto; “Esplendor”, dedicada a la época de oro; “Disolvencia”, a los años cincuenta, sesenta y el advenimiento del Technicolor; “Alto contraste” a las apuestas independientes; “Contraluces” al cine setentero… y así, retomando lo más interesante y representativo de la cinefotografía hasta nuestros días.

Se cuenta también con “La enseñanza de la cinefotografía en México”, un interesante texto escrito por Henner Hofmann, director del Centro Capacitación Cinematográfica de México, donde nos da una perspectiva histórica desde el punto de vista de la docencia en esta disciplina, en tanto que Jean-Pierre Garcia, director del Festival Internacional de Cine de Amiens, en Francia, en su texto “Las influencias extranjeras en los directores de fotografía mexicanos” establece interesantes vasos comunicantes entre los primeros artistas de la lente en nuestra industria, cuya visión de extranjeros crea una identidad –si bien de exotismo– que no sólo moldeó a los cinefotógrafos activos en la Época de oro, sino que perduró durante décadas, y cómo es que las nuevas generaciones –de entre las cuales varios artistas son hoy renombrados directores de fotografía en todo el mundo–, rompen algunos de esos esquemas a partir de la internacionalización.

Finalmente, la última parte de este volumen se concentra en dar voz a los propios artistas, a partir de una veintena de entrevistas originales realizadas por Lozano y Lara, a renombrados directores y directoras de fotografía de las últimas décadas –Corkidi, Goded, De la Rosa, Khun, Lubezki, Navarro, Zabé, et al.– y un diálogo, hasta ahora inédito, entre Gabriel Figueroa y el investigador y crítico cinematográfico Nelson Carro.

Luces, cámara, acción. Cinefotógrafos del cine mexicano 1931-2011 está llamado a convertirse, sin duda, en un volumen imprescindible para la enseñanza histórica de nuestra industria, pero también, en un libro de puro gozo para quienes sin ser estudiantes de la especialidad, aman al cine mexicano.

CinefotografoElisa Lozano y Hugo Lara, Luces, cámara, acción. Cinefotógrafos del cine mexicano 1931-2011, México, Instituto Mexicano de Cinematografía/ Cineteca Nacional/Festival International du Film d’Amiens, 2011.